domingo, 26 de octubre de 2014

Dedicación

Trabajo duro y esfuerzo,
habitualmente poco recompensados
y muy a largo plazo.
Pasamos nuestra vida
entre libros y estudiando,
practicando y memorizando
demostrando nuestra capacidades,
nuestro saber y cómo utilizarlo.
Y después de una eternidad,
acabamos con todo eso
para ser obsequiados
con el regalo de la decepción.
Porque un suspenso es una desilusión
y un despido, el adiós a la despreocupación.
Pero tan cierto como esto es
que un aprobado es una alegría,
y un contrato una nueva etapa.
Y es por eso que
pasamos nuestra vida
entre libros y estudiando,
practicando y memorizando
demostrando nuestra capacidades,
nuestro saber y cómo utilizarlo,
para que después del trabajo duro y el esfuerzo
sean, al final, bien recompensados.


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